Hola a todos muy buenos días de miércoles. Hoy vengo a compartir con vosotros una reflexión que me ronda por la cabeza desde hace algunas semanas, y es sobre los abuelos. Mis abuelos paternos eran bastante mayores cuando yo nací, a pesar de todo, mi abuelo A, capitán de la guardia civil, señor de personalidad férrea e impertérrita donde las haya y de un carácter tremebundo supo ganarse un sitio en mi corazón (o yo en el suyo). Hay quien dice que lo mío fue una raya en el agua y que vine a despertar en él instintos y sentimientos nunca antes demostrados (cosa muy extraña porque tenía ya 11 nietos y 2 bisnietos). Mi abuelo A estuvo bastantes años en cama y enfermo deteriorándose, a pesar de todo, cuando no le salía la voz del cuerpo y yo tenía unos 5 años, comenzó a cantarme canciones de Nino Bravo "al partirr un beso y una flor, un te quiero una caricia y un adióssss".... desde entonces escucho a Nino Bravo y algo vibra dentro de mí, evocando a ese señor que infundía miedo por su carácter y del que por mi edad cuando se fue, guardo pocos pero MUY gratos recuerdos. Y no solo eso, me daba dinero a escondidas de mis hermanos y primos, me contaba historias de cuando mi padre y mis tías era pequeños, y... jugaba conmigo a las tiendas. Era una chorrada de juego absolutamente imaginario entre él y yo, pero jugaba conmigo, a pesar de estar en pijama consumiéndose poquito a poco, y para mí era lo más.
Su mujer, mi abuela A, era la ABUELA por antonomasia y la echaré de menos todos los días de mi vida. Nos daba dinero a todos sus nietos por igual, en Navidad, santo, cumpleaños, y los fines de semana que íbamos a verla, aunque entre la mayor y yo hubiera veintitantos años de diferencia, le encantaban los chistes (sobretodo si eran verdes) sentía absoluta adoración por su niño del alma (mi padre), era la tía más cachonda del universo que disfrutaba meándose de risa literalmente cuando por Navidad llegábamos todos, y brindando con lambrusco haciéndose la borracha (era la risión padre). Y siempre me hacía leerle las notas del cole, nunca olvidaré esos oles efusivos que me gritaba y luego le decía a mi padre que ay qué ver lo lista que yo era, que seguro que de mayor iba a fundar un colegio.... (Espero no haberla decepcionado a nivel académico-laboral). Cuando mi abuelo murió, ella supo seguir adelante como luchadora nata que fue, y aprendió a ser feliz disponiendo a su antojo del dinero que le había dejado su marido, dejando el pueblo en verano y yéndose a Sevilla y a la playa con su niña y con su niño, de los paseos en silla de ruedas en su última etapa, de sus imitaciones a la reina madre de Inglaterra, de las pagas semanales a escondidas de mi padre, de sus canciones y sus frases célebres que aún nos hacen reír, de lo que disfrutó de la vida a pesar de lo mal que la trató arrebatándole 2 hijos menores de tres años, y un tercero que salió Guardia Civil como mi abuelo y que murió en un accidente de tráfico en acto de servicio...
Mis abuelos maternos aún viven. Mi abuela C no ha sabido ser buena madre ni mucho menos abuela. Mi madre ahora que es madre y abuela me lo reconocía el otro día: jamás les ha dado cariño a sus hijos, ni les ha educado, ni un beso, ni un te quiero jamás, lo único que sabía hacer era reñir y mandar, no ha sabido hacerlo de otra forma. Mi madre ha recibido más cariño de sus tías y su abuela (por parte de padre y con las que vivían) que de su propia madre, y el otro día me decía que para ella su madre no "era lo más grande". Cuando ya salía con mi padre al ser la segunda de 7 hijos mi abuela le decía: Hasta que no vistas a los pequeños no te vas¡¡ Mi madre que de buena siempre ha sido tonta, lo tomó como una obligación, que digo yo, si mi abuela había decidido tener 7 hijos no tenía porqué implicar al resto en su crianza, y que le podía decir lo mismo, de buenas maneras.... Aunque con los años ha reconocido que mi madre fue una niña muy buena y jamás dió que hacer.
Mi abuelo P. siempre ha sido un hombre de muy poco carácter, tampoco ha sido nunca expresivo ni cariñoso, aunque con mi madre siempre ha tenido algo especial... y de vez en cuando, cuando ella era pequeña, le cogía la mano y se la apretaba en señal de afecto... Conforme mi madre fue haciéndose mayor mi abuelo le contaba sus cosas y preocupaciones y le daba las quejas del carácter sargentón y dominante de mi abuela... él nunca supo ponerse en su sitio ni frenara mi abuela... y por ello mi madre le daba lo que podía a final de mes cuando se puso a trabajar y le ayudó todo lo que pudo a su padre a pagar las facturas ... Como abuelos, los dos han dejado bastante que desear: cuando éramos pequeños nos regalaban por Navidad (porque en Reyes nunca estábamos en el pueblo) y cuando ya supimos que la magia de la Navidad no era tal, algunos años después (que prolongó sustituyendo ese regalo por dinero) se terminó. Mi abuela nos ha contado historias y ha hecho de canguro, pero jamás ha sido detallista ni cariñosa, ni nos ha dicho te quieros, ni jamás nos ha pedido un beso, ni nada de nada, de hecho ha sido siempre muy regañona y tiene una frase lapidaria que ya no dice, pero que ha marcado nuestra infancia y era: "Prepárate a morir" En plan: como hagas esto o aquello, prepárate a morir... Ella siempre ha dicho una frase respecto a su familia, que decía: "qué dedo me corto que no me duela"... Con el tiempo TODOS nos hemos dado cuenta de que eso no era así y había unos dedos que le dolían más que otros... Y que había nietos a los que llamaba por su cumpleaños/ santo y otros no, y que si ibas a verla te estaba hablando todo el tiempo de los mismos y no se interesaba por tí.... De mi abuelo no tengo ningún recuerdo bonito o especial aunque siempre ha sido muy prudente y políticamente correcto.
Ahora que mi abuela vive sus 89 años empieza a su manera a mostrar algún afecto y cuando me ve me dice: qué alegría que hayas venido¡¡ Sigue siendo igual de sargento que siempre pero eso ya no lo vamos a cambiar... Mi abuelo P. a falta de un mes para cumplir 89, vive sus últimos momentos pues está bastante delicado y no sabemos cuánto durará. Se está consumiendo poco a poco y da pena verlo esquelético y con la cabeza perdida...Mi madre lo está pasando mal porque no deja de ser su padre y porque ella siempre se ha sabido su ojito derecho a pesar de todo, y ahora él ha decidido no esconderlo... Por un lado me da pena única y exclusivamente por mi madre, por otro me da un poco igual. Los dos han sido personas que han tenido mucha suerte porque han recogido en su vida (con sus hijos y nietos), más de lo que han sembrado. Por un lado pienso que si tan descarados han sido mostrando afecto más por unos que por otros, ahora les debían de zurcir con hilo verde, por otro, me siento mal pensando así por mi madre.... Aunque verdaderamente creo que si no han sembrado en su vida, NO pueden pretender recoger ahora porque se lo han ganado a pulso... No han sido ni son malas personas pero no han sabido hacerlo de otra forma.
Mi madre físicamente es un calco de la suya, en la forma de ser, por suerte mis hermanos y yo tenemos los mejores padres del mundo, nos quieren y lo han demostrado, nos han educado, dado cariño, enseñado a ser buenas personas, siempre están ahí y desde luego sí puedo decir a boca llena que "una madre es lo más grande que hay"... Como abuela mi madre es horrible: juega y se tira al suelo con sus nietos, les consiente, les canta, y mis sobrinos se desviven por ella... Arguipaco es un poco como su padre (mi abuelo A.) protestón y de carácter algo difícil a veces y bastante independiente cuando está cansado, pero que le cuenta historias a sus nietos, les enseña valores, les da chuches y gasta bromas, y a sus nietos les encanta cocinar con él.
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miércoles, 28 de octubre de 2015
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