El lunes saltó a los medios la desaparición de Alejandro, un menor de tres años malagueño al que supuestamente se le perdió la pista en un centro comercial del Rincón de la Victoria. La voz de alarma la daba el lunes por la tarde el padrastro del menor asegurando que lo habría recogido del colegio y lo había perdido en un centro comercial poco tiempo después. La sorpresa viene cuando la polícia se desplaza hasta allí y en las cámaras de seguridad comprueban que el menor no ha pisado las instalaciones. Entonces el sospechoso duda y cambia la versión diciendo que no sabe si lo ha perdido en la playa (al parecer este hombre presenta cierto grado de discapacidad). Se buscó al niño en una playa de la Cala del Moral, en un acantilado conocido como "El Cantal", un área rocosa por donde discurre el paseo marítimo del municipio.
Ante tanta contradicción los agentes deciden detenerlo para abrir una nueva vía de investigación y esclarecer los hechos. Se realizó una búsqueda rápida y exhaustiva desde que este hombre diera la voz de alarma en torno a las 17:30 horas, en estrecha colaboración con la Policía Local de Rincón de la Victoria, personal del sistema de Emergencias del 112 andaluz y un importante número de vecinos de la localidad. Finalmente, agentes de la Guardia Civil encontraron el cadáver del pequeño Alejandro en una balsa (dentro de un recinto vallado y de difícil acceso) en los Montes de Málaga. Es una alberca de grandes dimensiones utilizada habitualmente para la lucha contra incendios. En torno a la 01.00 horas de la madrugada del lunes al martes, el sospechoso fue quien condujo a los agentes hasta el cuerpo.
La autopsia realizada el pasado martes, ha revelado que Alejandro murió por ahogamiento. La investigación sigue abierta para saber el grado de implicación del detenido y si participaron otras personas. La policía no descarta ninguna hipótesis aunque bajaran que fuera una venganza por una fuerte discusión que mantuvo con la madre del pequeño, o que considerara que el niño le estaba restando protagonismo. Alejandro recibió cristiana sepultura ayer jueves en el cementerio de Marbella. Su padre ha agradecido a las autoridades y vecinos que participaron en el dispositivo de búsqueda del pequeño, así como las muestras de cariño y condolencias recibidas. Ayer vi un extracto de una entrevista realizada a la madre del detenido donde afirmaba que estaba destrozada y que si desde luego lo había hecho que lo pagara. Que lo había llamado la tarde del lunes llorando, diciendo que había perdido al niño.
Foto del lugar donde apareció el cuerpo
Bien, yo me pregunto: ¿Sabe verdaderamente una madre en manos de quién deja a sus hijos? Puedes tener una pareja y quererla muchísimo, pero se supone que un hijo es lo que una madre más quiere y más le duele, y si tu pareja tiene cierto grado de discapacidad tal vez no sea la persona idónea a quien dejarle a tu hijo a cargo (parece ser que era él quien habitualmente se encargaba de recoger a Alejandro en el colegio y pasaba el resto de la tarde con él). No lo sé, puesto que el hecho de que tuviera una discapacidad (que no sabemos de qué tipo) tampoco es argumento para que no fuese capaz de cuidar del niño, y tiene 23 años, sí, es MUY joven. Pero yo fui tía a los 20 años y me chupé los primeros "males de guardería" de polluela mayor a esa edad, porque tenía la universidad por la tarde y era la única persona que podía hacerse cargo de ella. Implicaba hacerme cargo de una niña de 13 meses malita con fiebre, tener que darle las medicinas aunque no quisiera (me moría de pena inmovilizando a la pobre para que no me escupiera el dalsy), y hacerle un biberón de leche con galletas (el primer día pasé las galletas por la batidora "sin leche"). El resto de la mañana consistía una vez que estaba vestida, en mantener cierta decencia yo misma, pero la mitad de los días conseguir que me dejara lavarme la cara, los dientes y peinarme era conseguir algo, deshacerme del pijama, toda una misión imposible.
Por otro lado, la crónica de sucesos de este país está llena de casos similares que ni eran extremadamente jóvenes ni tenían discapacidad y sin embargo mataron a sus hijos (el caso de José bretón y los niños Ruth y José). No es mi intención ni mucho menos buscar eximentes para este chico, porque si lo ha hecho no hay eximente que valga, pero tal vez no estaba capacitado para lo que implica la responsabilidad diaria de cuidar a un niño de tres años. El hecho de que dijera primero que le había perdido en un centro comercial cuando ni siquiera había llevado al niño allí, me recordó precisamente a José Bretón, y me hace pensar en el poder que tienen los medios de comunicación divulgando las noticias, por un lado informando de la realidad que nos rodea (no sé realmente si es una información necesaria), por otro lado, haciendo con esa divulgación que se repitan patrones de conducta en nuestra sociedad...
El otro día mi compañero atendió precisamente a la madre de Ruth y José en el metro y vino a comentar que se había quedado sorprendido. Que él era padre y que ese caso le impactó. Le pregunté si la había notado desmejorada y me dijo que no se había fijado, que la vio igual que en la tele. Fue una pregunta tonta pero no la hice ni por morbo ni por cotilleo, es que no me imagino el sufrimiento que habrá tenido que pasar esa mujer, y que aún pasará cada día... Al menos me alegro de que por fin haya podido enterrar los restos óseos de sus hijos, algo que los psicólogos consideran fundamental para seguir adelante.
