Os tengo que confesar que me llegué a obsesionar con este caso y con este tema. Durante once años de mi vida yo viví en la misma calle donde presuntamente asesinaron a Marta, pertenece a mi barrio y sigo moviéndome por ahí, aunque se da la circunstancia de que nosotros vivíamos al principio de la calle y esto sucedió al final, es una calle bastante larga y pocas veces llegamos al punto donde todo ocurrió. Os confieso que seis años después esos bloques se han quedado con el apodo de "los bloques donde mataron a Marta", y que cuando paso por ahí algo se me mueve por dentro y se me encoge el corazón. Que durante años me empapé absolutamente de todos los reportajes y programas especiales sobre el caso, y que se me erizan los vellos cuando oigo alguna de las marchas de Semana Santa que le han dedicado, o que una hermandad lleva un crespón negro o incluso una pulsera de Marta en el estandarte de su bandera para recordarla (y no soy precisamente lo que en esta ciudad se conoce como "capillita" o devota de la Semana Santa).

No sólo es el hecho de matar a una persona, una joven con toda la vida por delante, si no el no saber qué ocurrió, dónde está y que los culpables paguen por ello. Miguel Carcaño está en prisión sí, y cumple condena, pero cambió hasta en nueve ocasiones, nueve señores, NUEVE, la versión de los hechos, y fue trasladado desde la prisión de Morón de la Frontera, donde inicialmente cumplía condena, hasta Herrera de la Mancha (Ciudad Real) porque precisamente estaba acojonado y prefirió poner tierra de por medio. No es lo mismo ser el asesino de Marta del Castillo en Ciudad Real que en Sevilla, eso es innegable. Como aquí sabe hasta el gato que no fue el único culpable o implicado que debería estar pagando por ello, que Samuel Benítez tuvo la sangre fría y la desfachatez de salir en los medios diciendo que era su amigo y pidiendo que apareciera, que Javier García Marín "El Cuco" había estado con su círculo de amigos en la playa con Marta y su familia, y que todo lo que se ha formado, NO han podido armarlo tres niñatillos sin estudios, cultura, oficio ni beneficio y por tanto contaron con la inestimable ayuda de Javier Delgado, hermanastro de Carcaño de quien en algún momento se ha llegado a afirmar que es el verdadero autor de los hechos y que Miguel lo encubrió y asumió la culpa para proteger a su sobrina. Pero que como poco ayudó a limpiar el piso de León XIII a conciencia con lejía para eliminar pruebas (cosa que consiguieron), y se ha demostrado que allí también estuvo presente y pudo colaborar en dichas tareas de limpieza María García Mendaro, pareja sentimental de este último. Las malas lenguas dicen que éstatiene algún familiar dentro de la Junta de Andalucía, motivo por el cual NUNCA iba a salir excesivamente salpicada. DE TRACA.
La madre de Marta cuenta que a día de hoy amigos de la pandilla de su hija siguen merodeando por su casa y visitándoles, y que a ella eso le gusta porque es como si Marta siguiera viva a través de los ojos de todos ellos y a Eva le sirve como espejo. Le llevan flores, meriendan con ella y la ponen al corriente de sus vidas. "Les ha pesado mucho lo de Marta, y entiendo que algunos niños no vengan o vengan menos" decía Eva hablando de este tema en un reportaje que leí no hace mucho. Y es que a algunos de sus amigos le pueden los remordimientos, como al compañero de colegio que siempre la ayudaba con los deberes y que fue quien le presentó a Carcaño, o a la hermana pequeña de Cristina (una de las mejores amigas de Marta que llegó a tatuarse su nombre para no olvidarla nunca), que por entonces cuando ocurrió todo salía con El Cuco, o a la propia Cristina que anuló la cita que tenía con Marta aquel día 24 y desde entonces no ha podido dormir sola, o a Rocío, que estudia criminología ante la impotencia de la muerte de su amiga y de una investigación que no logra dar los frutos de recuperar el cuerpo.
Y es que queridas mías, en todos los casos de este tipo suele haber más víctimas detrás de las evidentes. Vidas que quedan rotas, marcadas para siempre por una situación concreta, un día, una fecha que hace que sus vidas nunca vuelvan a ser igual. ¿Cómo han podido reírse de la Justicia de esta manera? ¿Cómo es posible que nada ni nadie haya conseguido hacerles hablar? ¿Cómo consiguen sostener día a día el peso de su conciencia y no apiadarse del dolor de una familia? Desconozco si lo sabéis pero Eva Casanueva llevada por la desesperación, llegó a escribir una carta a Carcaño, carta que se hizo pública en los medios de comunicación con motivo de un programa especial que se hizo cuando se cumplieron mil días sin Marta, y que me gustaría dejaros aquí para concluir.
Hola Miguel,
Seguramente no quieras leer esta carta, pero me veo en la obligación de hacerlo en una última súplica a la persona que tiene en sus manos terminar con una interminable tortura que es el no saber dónde esta mi hija.
Pensar que por un pacto de silencio ella no reposa donde debería, en un campo santo, donde será recogida por dios, donde pueda llevarle unas flores por su cumpleaños, donde pueda conversar con mi niña.
Imaginar que lo sonrisa que tanto te gustaba de ella se pudre un basurero, o en el fondo del río, o sepultada en una tumba, que no es tumba sino un hoyo escondido para todos o solo para ti.
Te suplico una vez más que me llames o que me escribas, yo solo quiero oírte no insultarte, ni reprocharte, sólo oírte.
A veces me pregunto que intención tiene tu silencio, no quiero imaginarme si tu madre te estuviese viendo lo que pensaría de ti. De lo que ha pasado, del dolor que muchos sufrimos de mi propio dolor. ¿Qué te diría cogiendote de la mano y acariciándote el pelo?. ¿Qué te pediría ahora que estas preso y que un futuro tan negro te amenaza?
Con la muerte de tu madre te quedaste sólo, pero con la muerte de mi hija te has quedado vacío, el vacío en el estomago que no te deja dormir porque no hay acto mas cruel y despreciable que quitarle la vida a una persona y más aun si esa persona te tenia el cariño que tenía Marta. Porque Marta siempre se alegraba cuando las cosas te iban bien.
Puede que todo esto te raye, que te haga sonreír, mientras lees estas palabras escritas desde el dolor de una madre que se consume, pero quizá algún día comprendas todo el sufrimiento que estas causando a unos padres y a unas hermanas que a pesar de todo te sigue llamando “El Miguel”.
Sólo quiero que me digas por tu madre, por ti o por mi, Miguel dónde está el precioso cuerpo de mi niña.


